Carta a Andrea sobre la Castidad

Con motivo del fallecimiento del Padre Jürgen Daum, compartimos con ustedes una carta que escribimos como colaboradores de “La Opción V” (maravilloso ministerio que promueve la castidad entre los jóvenes, fundado por el padre Daum) a una joven que se comunicó a este apostolado en busca de consuelo y ayuda.

Padre Jürgen Daum, creador de “La Opción V”

Querida Andrea:

Cuando leí tu historia sentí que estaba leyendo la mía propia. Dios ha puesto este deseo en mi corazón, de ayudar a otras personas a no cometer esos errores que me alejaron tanto de Él.

Yo también me sentí en ese hoyo oscuro y sin salida. Tengo una buena familia como la tuya, tuve una buena educación católica como la tuya y tuve siempre ese deseo de Dios como el tuyo. También me estrellé contra la realidad de la vida al salir de ese ambiente protegido.

Quiero que sepas querida Andrea, que no estás sola en tu lucha. Tienes a un ejército de personas orando por ti y por muchos jóvenes que están en tu situación, además cuentas con la intercesión de santos y de ángeles que quieren que logres esa victoria que tanto anhelas. ¡Tú vales mucho! Mucho más de lo que te imaginas y mucho más de lo que supones ahora mismo por todo el sufrimiento que has vivido.

Vales tanto, que Jesús derramó hasta la última gota de su sangre por ti. Estando allá sobre esa cruz, no estaba viendo una multitud de personas sin rostro. Te estaba viendo a ti. Y ahora que estás tan herida, tan necesitada de su perdón, ahora Él está dispuesto a dejarlo todo para ir a buscarte y curarte de todo ese dolor.

Debes comprender que el sólo propósito de vivir la castidad, no es una resolución mágica que cambia tu vida de la noche a la mañana. Los que abrimos esa puerta del sexo prematrimonial sabemos que es muy difícil cerrarla. Sabemos que nuestra lucha es mil veces más difícil. Pero también conocemos el vacío inmenso que nos dejan esas vivencias, si no aprendemos a decir que no.

Tú sabes que Dios siempre tiene los brazos abiertos para recibirte y perdonarte, pero ahora tienes que aprender a perdonarte a ti misma. Tienes que aprender a levantarte después de cada derrota y acercarte a los sacramentos de la forma más frecuente que puedas: ¡confesión y comunión! También necesitas todas las armas espirituales que estén a tu alcance para conseguir esa victoria que sólo se puede lograr con la ayuda de Dios: asistir a misa (no sólo los domingos), hacer adoración eucarística, rezar el santo rosario, memorizar citas bíblicas y oraciones para alcanzar la castidad, pedir la intercesión de los santos, etc.

En el plano físico tienes que tomar medidas drásticas. Tú te conoces, tú sabes cuáles son tus debilidades, sabes cuáles son esas ocasiones y lugares que te hacen flaquear. Tú más que nadie sabes por dónde te gana el enemigo. Debes evitar a toda costa esos lugares, esas compañías, esos sitios web, esas trampas del demonio. A la tentación mi querida Andrea, no se le combate: ¡SE LE HUYE!

Para mí los antros, las fiestas, el alcohol, la música y los amigos eran trampas mortales. Una vez que caía en ellas, ya no había esperanza para mí. No tenía la fortaleza de decir que no. No conocía mi valor y solo quería ser aceptada.

En ese tiempo hubiera deseado que existiera alguna ayuda para poder remar contracorriente. Hoy en día existen ministerios maravillosos como “La Opción V”, llenos de recursos y de ese apoyo que necesitas para perseverar. Lee sus publicaciones, lee los testimonios de otros jóvenes que están en tu misma situación, lee un buen libro, escucha música positiva, ve películas y material que fortalezcan tu deseo de conquistar esta virtud de la castidad.

Si tienes una buena amiga a la que le tengas confianza “asóciate” con ella para que puedas acudir a su compañía en esos momentos de debilidad. Involúcrate en actividades positivas, en tu iglesia, en algún apostolado, rodéate de gente buena ¡la santidad también es contagiosa!

Adquiere el libro de Crystalina Evert, Feminidad Pura. Es un libro muy pequeñito y muy fácil de leer. Lo puedes encontrar y bajar en línea. Te va a fascinar y te vas a identificar mucho con Crystalina. Ella pasó por todo esto que estás viviendo tú, y logró conquistar la castidad y además encontró el amor verdadero. ¡Hoy tiene una familia preciosa!

Si te sirve de algo conocer “el final” de mi historia, te lo resumo en siete líneas.

Yo re-descubrí la castidad y encontré la paz

Yo re-descubrí la castidad y encontré la alegría

Yo re-descubrí la castidad y encontré el amor verdadero

Yo re-descubrí la castidad y encontré mi propósito en la vida

Yo re-descubrí la castidad y encontré mi vocación por la defensa de la vida y la familia

Yo re-descubrí la castidad y encontré la felicidad auténtica, verdadera, permanente, esa que sólo viene de Dios.

Paz, alegría, amor verdadero, un propósito para tu vida, una hermosa vocación y felicidad auténtica. ¡Dios quiere todo esto para ti! ¿No es maravilloso? Solo de su mano podrás encontrar estos tesoros. Ten valor Andrea. Esta lucha requiere un gran esfuerzo pero ¡vale la pena! Te lo digo ahora como esposa y madre, feliz y enamorada.

También te comparto mi oración favorita a uno de mis santos favoritos, mi amado San José:

Oh custodio y padre de vírgenes san José,
a cuya fiel custodia fueron encomendadas
la misma inocencia, Cristo Jesús,
y la Virgen de las vírgenes María,
por estas dos queridisimas prendas, Jesús y María,
te ruego y suplico me alcances que,
preservada de toda impureza,
sirva siempre castísimamente
con alma limpia y corazón puro
y cuerpo casto a Jesús y a María.
Amén.

Ánimo Andrea, no estás sola. Recuerda que no importa lo que hayas hecho, en donde hayas estado, a donde hayas ido, lo que importa es hacia donde vayas a partir de este momento.

Estás en mis oraciones,

María

Dejar un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *